La Fundación Peio Martikorena ha culminado con éxito el proyecto Baserriberri, una iniciativa transfronteriza que ha permitido a nueve estudiantes de Navarra, Euskadi e Iparralde formarse en carpintería tradicional de madera, obteniendo un certificado profesional reconocido en España y Francia. Este hito educativo se ha materializado en la rehabilitación del caserío Tomasenea, en Dantxarinea.
Formación innovadora y certificación transfronteriza
De septiembre de 2024 a julio de 2025, los nueve estudiantes recibieron formación teórica y práctica en carpintería de armar.
Durante el programa:
- Se realizaron más de 1.400 horas de prácticas en rehabilitación de estructuras de madera.
- Se aplicaron técnicas de economía circular, reutilizando más del 50% de la madera.
- Los estudiantes aprendieron tanto a trabajar con madera nueva como antigua, desarrollando habilidades técnicas y transversales.
Como destacó la coordinadora del proyecto, Amaia Recarte, “los estudiantes han obtenido una certificación profesional válida en todos los territorios y algunos contenidos del programa ya se ofrecen como asignaturas optativas en los centros de formación. Es un hito formativo para la carpintería artesanal en Navarra y Euskadi”.
Colaboración transfronteriza y empleo
El proyecto, con un presupuesto de 1.778.447 €, fue cofinanciado en un 65% por la Unión Europea a través del Programa Interreg VI-A España-Francia-Andorra (POCTEFA 2021-2027).
La Fundación Peio Martikorena lideró la coordinación, poniendo a disposición el caserío Tomasenea y el edificio Menta, que funcionaron como aula-taller y alojamiento colectivo.
Participaron diversos centros educativos y agencias de empleo:
- Centros educativos: Les Compagnons d’Anglet; CIFP Bidasoa LHII (Irún); Easo Politeknikoa (Donostia-San Sebastián); CIFP San Juan – Donibane (Iruña–Pamplona).
- Agencias de empleo: Agencia de Desarrollo Oarsoaldea; Mission Locale Pays Basque de Nueva Aquitania; Nafar Lansare; Servicio de Empleo del Gobierno de Navarra.
Como resultado, tres estudiantes ya trabajan en empresas asociadas y dos han iniciado actividad independiente, aplicando lo aprendido en proyectos reales.
Un legado tangible e intangible
El proyecto deja un legado tangible en forma de un caserío rehabilitado y un aula-taller plenamente operativa, y un legado intangible con material didáctico multilingüe —en euskera, castellano y francés— sobre técnicas de carpintería y un diccionario técnico de la madera.
El caserío se proyecta además como un punto de encuentro transfronterizo, donde en el futuro se podrán organizar actividades culturales, formativas y de cooperación entre los territorios que han participado en el proyecto.
Testimonios

El profesor Iban de la Fuente, de Les Compagnons, destacó:
“Lo más importante es que los alumnos han aprendido a amar la madera como material de construcción”.
Para la estudiante Argia Aramendia, la experiencia fue:
“Muy completa. Fusionar teoría y práctica nos ha permitido aprender haciendo, y lo hemos hecho a gran escala, recuperando un caserío”.
Esteban Orlando añadió:
“Conocer de dónde viene el proyecto y trabajar a gran escala ha sido muy gratificante. Es un antes y un después en mi situación laboral”.
Hacia el futuro
Baserriberri ha cumplido con los objetivos de formación, empleo y rehabilitación patrimonial, y sienta las bases de un modelo educativo replicable en otros contextos rurales y transfronterizos.
La Fundación Peio Martikorena continúa así su labor de preservación del patrimonio, fomento de la formación profesional y desarrollo rural, demostrando que cooperación e innovación son la mejor madera para construir futuro.
Aparición en medios

